Testimonios sobre el Reverendo Moon
La Historia es la Biografía de unas Pocas Personas Valientes
Dr. Nicholas N. Kittrie, KtSJ
Presidente, Instituto para la Justicia y la Paz Eleanor Roosevelt, Washington, D.C.
Dr. Nicholas N. Kittrie, KtSJ
Presidente, Instituto para la Justicia y la Paz Eleanor Roosevelt, Washington, D.C.
Es un gran placer y orgullo escribir algunas palabras que celebran la excepcional misión de paz -que consiste en muchas luchas y victorias- del Reverendo Sun Myung Moon. Poco puedo agregar, por cierto, a los registros públicos que enumeran los logros del fundador de la Unificación y sus esfuerzos innovadores, valerosos, deslumbrantes y de impacto global.
Conocí al fundador de la FIIPM, su esposa, sus hijos, sus discípulos principales, sus colaboradores y muchos de los trabajadores dedicados en sus diversas áreas de influencia por más de dos décadas. Los conocí cuando ellos se aventuraron a promover sus únicas y contagiosas creencias en el rol central de la familia, la responsabilidad individual y la alegría de la fraternidad humana a través del mundo. También los conocí cuando ellos emergieron y como los profetas y discípulos del Antiguo y Nuevo Testamento, fueron atacados y sitiados por adversarios celosos y de mente estrecha. Fui testigo de las muchas dificultades pero también de los éxitos y a menudo durante sus horas de justificación.
Muchas veces, durante mi asociación con los proyectos mundiales del Reverendo Moon, todos dedicados a buscar el bienestar humano, la tolerancia, la armonía y la paz, fui cuestionado y desafiado por colegas y también por adversarios. "¿Cómo es que usted…" me preguntaban "…con su fundamento seguro…, un distinguido académico y prolífico escritor, un descendiente de una reconocida familia, un abogado y miembro de la más cuestionada y a la vez más cínica de las profesiones - invierta tanto tiempo, energía y buena voluntad en estas relaciones con un movimiento joven y su excepcional líder?
Y mis respuestas fueron bien simples. Cuando era joven me encontré con el Grand Mufti fr Jerusalén, después fui presentado ante el Papa en Roma y me hice conocido del Jefe de los Rabinos en Israel. Pero ninguno de ellos jamás me preguntó mi opinión, consejo, asistencia o colaboración. Ellos estaban tan profundamente inmersos en sus propios pasados, en sus propias instituciones, sus propias misiones y propias fes.
Fue con el Reverendo Moon donde encontré el mayor espíritu ecuménico, un fuerte compromiso a la unidad y a la fraternidad de la humanidad, un constante amor a toda la gente, un compromiso toal hacia la institución de la familia, la tolerancia hacia la diversidad de la humanidad y la necesidad de armonía. También encontré en él la sabiduría para combinar el Occidente con el Oriente, el Norte con el Sur, la habilidad de combinar la eternidad con un sentido de realidad contemporánea, la percepción interior para crear un puente entre la ciencia y la fe, el coraje para emprender una batalla contra la escalada del hedonismo y una abundancia de los dotes divinos y también humanos del humor y amor a la vida.
"Es a través de los frutos que conoceréis el árbol," nos enseña el Evangelio. Todos, por cierto, hemos sido testigos de los ricos frutos nacidos por los muchos y diversos árboles y huertas del Reverendo Moon. Contamos entre ellos su contribución a la unidad de las ciencias, por publicar en Washington DC, la así llamada capital del mundo libre, su segundo diario. Reconocemos y aplaudimos su postura a favor de la libertad y el progreso económico en la ex Unión Soviética y en América Latina, su búsqueda de la unificación de las dos Coreas, sus esfuerzos para crear un sistema de universidades internacionales, los puentes por él construidos entre profesores, científicos, líderes políticos, los medios de comunicación, innovadores de la economía y reformadores sociales en todo el mundo. Por sobre todo, debemos notar su constante inspiración por todos aquellos que buscan mejorar la condición humana, a través de la eliminación de las privaciones, la pobreza, el hambre y las enfermedades y a través de instituir un reino de paz.
Permítanme concluir con las palabras de Ralph Waldo Emerson: "Las instituciones son, generalmente, la extensión de la sombra de hombres singulares… y toda la historia se resuelve en sí misma muy fácilmente en la biografía de unas pocas personas serias y valientes." El Reverendo Sun Myung Moon es ciertamente una de estas personas. Su lugar en la historia de la humanidad está asegurado. Nosotros meramente tenemos que hacer que las semillas que él ha plantado para la paz verdadera, sean alimentadas por cada uno de nosotros en todo el mundo.
